“Dios pone el remedio junto a la enfermedad”.
(Francisco Rodríguez Marín: “Refranero”)
“El mal viene con el remedio”
(Saporta: “Refranero sefardí”)
“Vuesa merced está enfermo, conoce su dolencia y el cielo, o Dios por mejor decir, que es nuestro médico, le aplicará medicinas que le sanen, las cuales suelen sanar poco a poco y no de repente o por milagro”.
(Miguel de Cervantes Saavedra: “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, 2ª parte)
A finales del siglo XVIII Samuel Hahneman propuso el sistema terapéutico conocido por homeopatía, que básicamente consiste en administrar al paciente dosis mínimas de ciertos medicamentos que, de administrarse a dosis mayores, producirían síntomas semejantes a los de la enfermedad que se pretende curar.
De esta forma se abrió el camino a la curaciòn de enfermedades sobre la base de usar remedios fundándose en la cura por similares, es decir, confiando en la vieja teoría de las signaturas según la cual lo que causa el mal lo cura, nunca han faltado numerosas personas que han encontrado remedio a sus dolencias usando esta forma de medicina.
En este sentido disponemos de abundantes productos homeopáticos suministrados por los mejores laboratorios.
