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Para asistir al partido en la rebotica preparamos ya una modesta pancarta de ánimo zaragocista sobre una simple sábana blanca. Fundamos entonces la Peña Zaragocista de Valencia, que estuvo a punto de ubicarse en la propia farmacia, y el primer golpe de fortuna lo tuvimos al año siguiente al ganar la Copa de España al Celta en la tanda de penaltis.
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En el torneo de Recopa del año siguiente, los dos primeros partidos los jugamos en el campo de Mestalla, pues la La Romareda estaba clausurada durante dos partidos por viejas cacicadas de la UEFA. Y llegamos a la gran final, en el Paseo de los Príncipes de París, donde nos impusimos al Arsenal 2-1, con goles de Esnaider y el mítico de Nagym desde casi el medio campo. Como no pude ir a París, me conformé con decorar a fondo la farmacia con algunos trofeos de fotografía que tenía, así como con las páginas de todos los diarios deportivos que comentaron la gesta zaragocista. Bufandas, banderas y carteles completaron la decoración.
