Ante el 170 aniversario de “Mensual Farmacéutico” (Burgos, 1842-43), la primera revista española exclusivamente farmacéutica
José María de Jaime Lorén
Universidad CEU Cardenal Herrera (Valencia)
Introducción
Hace unos años tuvimos ya oportunidad de ocuparnos del farmacéutico de Briviesca (Burgos) Carlos Mallaina y Gómez (1817-1885)[1], primero con un estudio biográfico y luego con la entonces desconocida revista de farmacia que fundó en 1842 en la pequeña localidad burgalesa de Belorado, el Mensual Farmacéutico, pionero en España de las publicaciones profesionales del ramo del medicamento, así como un bello ejemplo de la laboriosidad y de la capacidad científica de los profesores rurales de la farmacia decimonónica.
Atenderemos pues en este trabajo a repasar brevemente los contenidos de los números del Mensual.. que hemos podido consultar. Pues en la colección que hemos manejado faltan los tres primeros números, que será difícil de localizar toda vez que los mismos suscriptores se quejaban ya de que faltaban en sus colecciones.
La circunstancia del feliz y reciente hallazgo, en el archivo de la Real Academia de Farmacia de la primera fotografía que conocemos de Carlos Mallaina, pues la que se reprodujo en la portada del Boletín de la Sociedad Española de Historia de la Farmacia estaba desenfocada y era muy defectuosa, nos anima a recordar los méritos de este importante farmacéutico burgalés. Nuestra gratitud por el hallazgo a María del Carmen Francés y a Javier Puerto.
Primera revista farmacéutica española
A comenzar en España el siglo XIX, a pesar de los buenos estudios teóricos que se venían estableciendo y de las prerrogativas concedidas por los dos últimos monarcas dieciochescos, la Farmacia seguía careciendo de una sociedad o academia donde discutir, en exclusiva, los asuntos de su ámbito, pues por entonces el Colegio de Boticarios de Madrid apenas se dedicaba a la práctica de algunas operaciones. Se echaba en falta también la existencia de un órgano de prensa con capacidad de defender sus intereses, de denunciar los abusos cometidos con sus profesores, o de dar noticia de los avances científicos. Únicamente el Boletín de Medicina, Cirugía y Farmacia publicaba alguna cosa relativa a la última de las disciplinas, pero sólo de contenido científico y nunca de problemática profesional, pues atendía sobre todo a las dos primeras facultades. Mientras tanto, el joven farmacéutico Carlos Mallaina estaba persuadido que:
“Reservado estaba exclusivamente a periódicos puramente farmacéuticos el volver por el esplendor de la Farmacia y elevarla a la altura que la corresponde. El Mensual Farmacéutico acometió con entusiasmo y fe esta empresa, y circunstancias particulares ajenas en un todo a la voluntad de sus redactores, obligaron á suspender aquella publicación. Después el Restaurador, único periódico existente de nuestra facultad, es el encargado de velar por los intereses de la clase, de ponerla al corriente de los adelantos que se hagan en la ciencia, tanto en España como en el extranjero, y los farmacéuticos españoles reciben con grande aceptación los esfuerzos de sus redactores”[2]
Convencido pues de la importancia de la prensa profesional en una facultad como la de Farmacia, carente hasta entonces de todo medio de comunicación propio e independiente, sobre sus espaldas cargó la ímproba tarea de sacar adelante, desde su modesta botica de Belorado, la primer publicación exclusivamente de Farmacia, publicación que se editó en Burgos con el nombre de Mensual Farmacéutico.
El primer número salió de imprenta el 15 de junio de 1842, y los siguientes lo hicieron exactamente el día 15 de cada mes hasta agosto de 1843, en que cesó la publicación; no en mayo del mismo año, como erróneamente se ha repetido otras veces. Según parece, cerró por “circunstancias particulares ajenas en un todo a la voluntad de sus redactores”. Palabras que posiblemente esconden las lógicas dificultades financieras que esta aventura editorial acarrearía a la economía personal del briviescano. De todas formas, Manuel Martínez-Añibarro apunta que fue “á consecuencia del pronunciamiento de aquella época” [3],
La extensión de cada ejemplar no era del todo constante, aunque venía a tener 16 páginas en cuarto; se editaba en la imprenta burgalesa de Pascual Polo. Como editor figuraba Manuel Villanueva, si bien el peso fundamental del trabajo recaía en Carlos Mallaina, el cual se veía apoyado por su hermano Florentino quien, pensamos, todavía no habría concluido su carrera por entonces.
Se trataba pues de que el Mensual… diera fe de la existencia de una debilitada ‘clase farmacéutica’, de sus ansias de progreso y de saber, también de sus derechos y de sus protestas ante los abusos de que era objeto. Y no debió de ser mala la idea por cuanto, tras su desaparición, los nuevos periódicos profesionales que surgieron lo hicieron sobre las pautas que venían ya marcadas del modesto rotativo burgalés. Por otra parte, en los años en que surge este periódico, la prensa constituía ya un influyente medio de opinión, que sin duda ayudaría a vertebrar el hasta entonces poco consolidado edificio de la profesión farmacéutica. Sus consejos, sus parabienes, sus apercibimientos e incluso sus amenazas, en una etapa histórica sometida a fuertes tensiones y vaivenes políticos, ejercían en la sociedad, y sobre todo en los poderes públicos, una influencia nada desdeñable. De hecho, no eran pocas las publicaciones de carácter corporativo que empezaron a fundarse en aquel tiempo.
No obstante a sus pocos años, a su limitada experiencia profesional y a la forzada reclusión en su botica de Belorado, Carlos Mallaina tuvo la inteligencia de percibir el período crítico por el que atravesaba su colectividad, así como la necesidad que ésta tenía de intercomunicación. Buen conocedor de los progresos que se estaban produciendo por entonces en la farmacia europea, se adelantó con su espíritu observador y práctico a las previsiones de sus contemporáneos, para lanzarse a la feliz aventura de colocar el primer sillar del formidable edificio que hoy es la prensa profesional farmacéutica en España.
Si la fecha de 1842 y el nombre del Mensual Farmacéutico constituyen una de las efemérides modernas más gloriosas de la profesión, muy pocos son los que hoy conocen este detalle y lo que en él tuvo que ver la labor del modesto boticario de Briviesca. Cuando después de un año de singladura desaparezca, todavía tendrán que pasar otros dos más para que la farmacia conozca un nuevo medio de difusión con El Restaurador Farmacéutico. Como para muchos olvidadizos éste era el primer periódico profesional, será su mismo director, Calvo Asensio, quien deberá dejar bien claro que con su revista “se proponía continuar la obra del valeroso Mallaina” [4].
La relativamente escasa duración, no fue inconveniente para que el Mensual… llenara dos de los fines principales que se fijara de partida; de una parte conseguir la rehabilitación científica y social de la profesión farmacéutica, y de otra preludiar el magno proyecto de la Historia de la Farmacia que le estaba reservado. Buenos conocedores de la revista, acudiremos a la prosa de Luis Siboni y Ángel Bellogín para acceder a los contenidos de los trabajos de Carlos Mallaina, que revelan el copioso caudal de conocimientos que atesoraba ya en su juventud, así como la capacidad que muestra para los estudios históricos. Lejos de adornar sus ideas busca, “lisa y llanamente, el concepto sobrio, sentencioso, casi matemático, del que brotan seguidamente en apretado haz las más luminosas ideas, despoja a la historia de sus arideces hasta lograr que se torne deliciosamente insinuante (...) como en su larga y penosa excursión por entre códices, papiros, tablas, cronicones y apolillados pergaminos, apodérase de los hechos culminantes, de los pensamientos inéditos, de ideas embrionarias, de puntos de partida borrados por el polvo de los siglos, y repuja con todo ello su reluciente escudo de erudito” [5].
Laborioso y paciente, los frutos de sus estudios e investigaciones históricas se van recogiendo en las páginas de esta revista burgalesa, medita y produce sin fatiga eslabonando los orígenes de la Farmacia con los tiempos de la alquimia hasta llegar a su época, cuando tan adelantados andaban ya los estudios químicos. De prodigiosa memoria, veloz y certero en sus juicios, gusta de ambientar los personajes que biografía en el entorno en que se desenvolvieron, lo mismo que de fustigar las conductas que atentaban al noble ejercicio de su profesión, de la que se manifestó decidido rehabilitador, tratando de rejuvenecerla, de abrirle nuevos campos de actividad, así como de ajustar sus reglamentos con el derecho común. Volvamos una vez más a Luis Siboni y Ángel Bellogín para cercionarnos de
“Que el Mensual Farmacéutico fue una publicación notable en su época, y que su fundador acreditóse de conocer los resortes todos de la crítica y de la controversia, fácil sería comprobarlo, hojeando sus ya amarillentas páginas. De éstas, en efecto, salieron los primeros tiros de mosquetería contra las abdicaciones y vergonzosas flaquezas de cierto tribunal que, dando las espaldas a la ley y al decoro de nuestra profesión, inundó de prácticos ramplones el campo del profesorado farmacéutico. En esas páginas fue, también, donde se nos enseñó a fustigar á los mercaderes de la ciencia, á quitarles la máscara y á colocarlos sobre la picota de la pública vergüenza. Pero lo más notable de ese periódico, lo que le recomendará siempre á la consideración y estima del profesorado, lo que nunca será viejo, por muchos que sean los años que pasen rodando sobre los caracteres con que están escritos, es el replanteo, por una parte, que hizo, en una brillante serie de artículos, de su futura obra monumental, y la sesuda y luminosa crítica, por otra, de la Farmacia Operatoria de Fors y de la Farmacopea Española” [6].
Una de las primeras revistas científicas de Burgos
Según reza la cubierta del primer y único volumen que conocemos, el título completo de la publicación es como sigue: “Mensual Farmacéutico, periódico dedicado a la Farmacia y sus ciencias auxiliares”. En cuanto al autor, deja claro a continuación que era “Redactado por el Licenciado D. C. Mallaina, Director, Socio de mérito del Instituto Palentino de Ciencias Médicas, etc. y por el Bachiller Don F. Mallaina”. Se editaba en Burgos en la imprenta de Pascual Polo, y como puntos de suscripción cita nada menos que 49 boticas distribuidas por toda España, la mayor parte capitales de provincia, de las que destacamos, por ejemplo, Fors en Barcelona, Lletget, Lallana y Chiarlone en Madrid, Hergueta en Molina de Aragón, Villanueva y Arraiz en Burgos, Lagasca en Teruel, Bellogín en Valladolid, Heria en Zaragoza y Mallaina en Briviesca.
El índice de las materias contenidas en el primer tomo se divide en las secciones: ‘Historia Natural y Física-Química’, ‘Materia farmacéutica y Farmacia experimental’, y las consabidas ‘Variedades’. Siguen las erratas más notables del volumen, un anuncio con las solicitudes de ingreso en la Sociedad Médica General de Socorros Mutuos, por si se conocía la existencia de impedimentos para acceder a la misma, y el apunte con las condiciones de la suscripción y edición. Dentro de cada ejemplar los artículos se distribuían en las mismas secciones que veíamos en el índice; concluye siempre con el nombre de “El Editor, M. Villanueva.- Burgos, Imprenta de Pascual Polo”.
El Mensual… saldría todos los días 15 de cada mes, en tres pliegos con su cubierta correspondiente, franco de porte por 10 reales al trimestre. Los comunicados y anuncios debían enviarse asimismo libres de portes, y las suscripciones podían hacerse igualmente en casa del editor y boticario burgalés Manuel Villanueva. El formato de las hojas es de 14 x 20 cm.
Estamos pues ante una revista genuinamente burgalesa, hecha en una localidad de la provincia, impresa en la capital de la misma y redactada por un farmacéutico de Briviesca con la ayuda de un hermano suyo que vive en Belorado. Es, ya se ha dicho, la primera publicación española dedicada de manera exclusiva al mundo del medicamento, pero es asimismo muy posible que, Madrid aparte, estemos hablando de una de las primeras revistas castellanas de ciencias. En cualquier caso parece claro que lo era de toda la provincia de Burgos.
Características y contenidos de la edición
Dentro del tomo primero, el primer número que conocemos es el 4, que salió el 15 de septiembre de 1842. Lógicamente los tres anteriores debieron hacerlo el 15 de junio, 15 de julio y 15 de agosto sucesivamente.
El primer tomo arranca con la cubierta principal que expresa el título, redactores, lugar e imprenta de edición y el grabado de sendos destiladores. Le siguen la cubierta secundaria, exactamente igual que la principal, que lleva en el verso los puntos de suscripción, continúa con el índice de las materias contenidas en el tomo primero, que son cuatro páginas que terminan con las erratas, el anuncio de la Sociedad Médica General de Socorros Mutuos, fechado en Burgos el 13 de mayo de 1843, con las condiciones de suscripción en la vuelta. Comprende desde el número 1 que salió el 15 de junio hasta el 12 que lo hizo el 15 de mayo de 1843, aunque sólo hemos podido consultar del 4 al 12
En cuanto al tomo segundo, dado que no se completó, carece de cubiertas y de índice. Tal como hemos visto en los últimos números del tomo anterior, las entregas van provistas ya de tapas cuyo contenido comentaremos también pese a que no van paginadas. Va desde el número 1, que vio la luz el 15 de junio de 1843, hasta el 3 que lo hizo el 15 de agosto del mismo año.
En el primer número de este tomo y bajo el título de “A nuestros suscriptores”, lleva esta especie de saludo de los redactores que, dado que desconocemos el que debieron hacer al inaugurar la publicación, nos permitimos reproducirlo entero por lo que tiene de expresión de sus intenciones:
“Hace un año que principiamos la publicación del Mensual Farmacéutico, empeñándonos en tan ardua tarea con los elementos más desfavorables para desempeñarla dignamente; pero la honrosa acogida que han dado á nuestra empresa muchos de los farmacéuticos mas ilustrados, (*) y el crédito que ha ido sucesivamente adquiriendo nuestro ensayo periodístico, á pesar del escaso mérito de la publicación y del más escaso prestigio que nuestra particular situación ha podido prestarle, son motivos poderosos para que la continuemos en la confianza de que nuestros suscriptores seguirán favoreciéndonos, así como nosotros aumentando cada día nuestras relaciones con eminentes prácticos y periodistas distinguidos, procuraremos corresponder debidamente á sus favores.
EL Mensual Farmacéutico continuará publicándose como hasta aquí, constando cada número de tres ó cuatro pliegos de impresión, y además la cubierta en que se insertarán anuncios bibliográficos. LL.RR.
(*) Los numerosos pedidos que hubo en un principio agotaron la impresión que habíamos hecho de los tres primeros números, y esta ha sido la causa que no hayamos podido servir á los que nos los han pedido después; tan pronto como podamos hacer nueva edición la anunciaremos en nuestro periódico”[7]..
Redactores principales
A la cabeza de la revista, como director y verdadero autor de la misma figura Carlos Mallaina y Gómez, residente en Belorado cuando se hizo esta importantísima publicación científica burgalesa. A su lado, estimamos que más como apoyo moral que como ayuda real, su hermano Florentino que debía realizar los estudios de la licenciatura en Farmacia mientras practicaba en la botica de su hermano Carlos como bachiller en Farmacia en las fechas en que se publicaba el Mensual….
Y dejamos aparte el que figura como ‘redactor’ del periódico, el farmacéutico burgalés Manuel Villanueva que, además de centralizar la distribución, el reparto y las suscripciones, sin duda era el contacto principal de los verdaderos redactores de Belorado con la imprenta de Pascual Polo, en la ciudad del Arlanza. Además de firmar alguna corta recensión o de opinar en algún momento concreto, de lo que no deja más firma que alguna que otra perdida ‘V.’, sabemos por Rafael Roldán y por Manuel Martínez-Añibarro, que había nacido en Burgos donde ejerció la profesión farmacéutica hasta su muerte, acaecida el 27 de febrero de 1875. Además de en el Mensual…, fue asiduo colaborador del periódico burgalés Caput Castellae; sus artículos versaban tanto de asuntos profesionales como de otros relacionados con la Historia y con el Arte. Dada su competencia en estas últimas materias, mereció ser nombrado académico correspondiente de la Real de la Historia. A través de su botica se distribuía el Mensual…, así como una variada colección de las principales publicaciones científicas europeas. En este sentido, Villanueva merece destacarse por su labor de enlace entre los farmacéuticos españoles y la ciencia que se producía allende los Pirineos[8].
Tampoco nos parece desdeñable la intervención, en lo que podríamos llamar el revés de la trama de la revista, de su impresor, Pascual Polo Palacios, mucho más, como vamos a ver, que un mero componedor de tipos. Nacido en Burgos en 1807, estudió latinidad y humanidades, y, aunque desde muy joven se sintió atraído por la tipografía, su aplicación por los estudios clásicos y literarios hicieron de él un humanista muy bien formado, en suma, un consumado literato que no desdeñó llevar a las prensas sus propias creaciones, e intervenir con éxito en diversas justas polémicas con otros profesores de la capital burgalesa. Así al menos se desprende de la relación de sus publicaciones que incluye Martínez Añibarro[9], quien además informa de las bondades de su ejercicio profesional, tanto por la belleza de la composición y estampación de sus ediciones, de lo que es excelente muestra la propia revista farmacéutica que nos ocupa, como por las novedades que introdujo en su establecimiento tipográfico, o sus trabajos en el terreno de las artes auxiliares como el grabado, acuñación, fundición de caracteres, galvanoplastia, estampación y estereotipia, técnica ésta que ensayó por ver primera en la capital burgalesa.
Vemos pues, que tanto los redactores principales desde Belorado o Briviesca, como el director y el impresor desde la misma ciudad de Burgos, el Mensual Farmacéutico reunió a cuatro interesantísimas personalidades, sin duda y cada uno en su especialidad, situados en la vanguardia intelectual de su tiempo.
Analizando los contenidos de la revista, nos vamos a encontrar con muchos artículos que no son otra cosa que traducciones de trabajos publicados en periódicos científicos franceses, ingleses y alemanes; es decir, aquellos que entonces se hallaban a la vanguardia del mundo científico. Lo primero que nos demuestra este hecho es el extraordinario grado de conocimientos que tenían los Mallaina de todo lo que pasaba en el mundo del medicamento, de la medicina y de la ciencia en toda Europa. Lo al tanto que estaban de las novedades técnicas que aparecían cada día. Pero también, y es asimismo importante, de su dominio de los principales idiomas europeos.
Sólo este hecho, la perfecta información que tenía de las modernas corrientes científicas, desde Briviesca o desde Belorado, es decir desde pequeños pueblos burgaleses, nos da una idea ya de lo adelantado de su pensamiento, de la sensibilidad de su percepción para entender de dónde venían los nuevos vientos de la ciencia. Dudamos mucho de que este nivel de información lo tuvieran entonces en la Corte o en las principales ciudades españolas.
Tenemos pues que Carlos Mallaina debía de estar suscrito a buen número de las principales publicaciones periódicas europeas. Naturalmente, a su propia costa, y ello con el consiguiente desembolso de fuertes sumas para poder importarlas. Algo parecido debía suceder con los libros, pues no hay nada más que ver la cantidad de recensiones o de publicidad que aparecen en la revista.
Luego debía, asimismo, dominar los principales idiomas para poder traducir correctamente el contenido de los artículos o de los libros. Francés e inglés eran idiomas que conocía perfectamente, no en vano estaba suscrito a revistas editadas en estas lenguas, si bien no estamos tan seguros de que ocurriera otro tanto con el alemán, pues los textos que reproducía de autores de esta nacionalidad bien podía tomarlos de traducciones francesas o inglesas. Venía a continuación la tarea de extractar o de resumir, en unos cuantos párrafos o páginas, la idea principal que los autores originales desarrollaban en sus artículos, pues los pliegos de que constaba el Mensual… eran escasos y no podía extenderse mucho.
Pero es que, además, no se limita Carlos Mallaina, en menor medida pensamos que lo haría Florentino, a adquirir, traducir y extractar los libros o los artículos objeto de su atención. Quedaba lo más delicado, dejar su propia opinión, discutir los extremos que se prestaban a ello, en definitiva, hacer una recensión crítica de los mismos. No era cuestión solamente de la mera traducción, era preciso aportar su propia experiencia, sus conocimientos técnicos, su amplia experiencia práctica, en definitiva reelaborar el pensamiento reflejado en los trabajos que recensionaba.
Colaboradores
Sobre la variedad de firmas y su importancia, valga la relación que dejamos a continuación de autores, libros o revistas. Aquéllos irán acompañados de una brevísima reseña biográfica cuando nos sean conocidos, así como la indicación de los números en que fueron publicadas sus colaboraciones. Muchos artículos, por su extensión, aparecen en números sucesivos, los contabilizaremos como si se tratará de trabajos distintos.
Veremos que Carlos Mallaina aparece bastantes veces, pero, no se olvide, se le deben asimismo muchos más por su labor en la documentación, traducción, extracto y recensión crítica. Nos encontramos pues con un total de 58 autores distintos que participaron con sus colaboraciones en los volúmenes que conocemos del Mensual…, 23 españoles y 35 extranjeros. Hay, bien se ve, clara mayoría de éstos, justificable en buena medida por el altísimo nivel de las investigaciones científicas de la época en Europa, sobre todo si se comparan con las que a la sazón se hacían en España. La diferencia es todavía más evidente si tenemos en cuenta que la mayor parte de los colaboradores hispanos, 14 de ellos, lo hacen con escritos de reivindicaciones profesionales, y tan sólo 9 lo hacían de temas más o menos científicos.
Entre los extranjeros la aportación más numerosa, con diferencia, es la que llega de Francia (21 colaboraciones), le siguen Alemania (9 autores), Gran Bretaña (4 colaboradores) y Rusia (1 autor). Incluso buena parte de las colaboraciones de autores de estos otros países, a menudo se plasman en revistas francesas de ciencia.
Así como la totalidad de los colaboradores españoles eran farmacéuticos o médicos, éstos en mucha menor escala, entre los de fuera de nuestras fronteras dominan los físico-químicos con 16 representantes, le siguen los sanitarios con 11, un par de naturalistas o filósofos y media docena de profesión desconocida. A destacar, no obstante, el altísimo nivel técnico de los autores alemanes cuyos escritos se reprodujeron en las páginas del Mensual…. Nada menos que figuran entre ellos Charles Frédéric Gerhardt (1816-1856), Justus von Liebig, barón de Liebig (1803-1873), Karl Friedrich Mohr (1806-1879), Christian Gottfried Nees von Esenbeck (1776-1858) y, especialmente, Friedrich Wöhler (1800-1882), en cierto modo padre de la moderna química orgánica.
Queda así de relieve el buen ojo de los Mallaina para seleccionar los artículos a traducir y reproducir en su revista, sin duda de los mejores profesores de la época, y eso que alguno de ellos todavía entonces estaban lejos de alcanzar la notoriedad científica que merecería años más tarde por sus investigaciones.
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G. Money. Retrato fotográfico de Carlos Mallaina Gómez |
Revistas y sociedades científicas
En este apartado recogeremos aquellas publicaciones europeas de las cuales los Mallaina tomaron artículos o colaboraciones para su Mensual… una vez traducidos, la mayor parte de las veces con comentarios o apostillas de su propia cosecha. Como no era raro que, antes de verterse a la letra impresa, se hubieran leído en alguna sociedad científica, anotaremos en estos casos el nombre de éstas.
Los títulos de estas revistas se citan en el Mensual… generalmente en la versión original, si bien algunas veces se da una abreviatura del mismo o su traducción castellana; en los casos dudosos damos los dos nombres distintos; cuando una publicación se menciona varias veces, lo indicamos con el número de citas correspondiente.
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Instituciones mencionadas en el Mensual |
Localidad |
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Académie Nationale de Médecine |
París (Francia) |
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Académie des Sciences |
París (Francia) |
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Agencia Médica Aragonesa |
Zaragoza |
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Ateneo Médico Sevillano |
Sevilla |
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Colegio de Farmacia de San Fernando |
Madrid |
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Sociedad de Farmacia |
[No localizada] |
Repasando este listado nos encontramos con la mención de seis instituciones científicas, cuatro españolas y dos francesas, claro que mientras de éstas se glosan alguna de sus sesiones científicas, de las españolas apenas se comenta su fundación, su desaparición o el inicio de sus actividades.
La auténtica diferencia entre la producción científica en España y la de fuera de nuestras fronteras, se pone de relieve precisamente en la cita de publicaciones periódicas de carácter técnico. El desnivel en este caso es más que considerable, pues mientras apenas encontramos cinco citas relativas a tan sólo tres revistas hispanas, precisamente para informar a los lectores de este primer periódico de farmacia, de que acaban de lanzarse al mercado y colaborar así a su difusión -pese a lo que vinieron a tener casi todas una vida aún más efímera que nuestro Mensual-, la mención de periódicos europeos de ciencia llega a 32 citas que se reparten casi una docena de este tipo de publicaciones.
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Revistas mencionadas en el Mensual… |
Localidad |
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Annalen der Chemie und Pharmacie [7 citas] |
Heidelberg (Alemania) |
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Annalen der Physik und Chemie |
Leipzig (Alemania) |
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Archiv der Pharmazie |
Hannover (Alemania) |
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Boletín Bibliográfico Español y Extranjero [2 citas] |
Madrid |
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Journal de pharmacie et des sciences accessoires |
París |
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Journal de chimie médicale, de pharmacie et de toxicologie [3 citas] |
París |
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Journal de Medicine et de Chimie [véase Journal de chimie médicale, de pharmacie et de toxicologie] |
[París] |
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Journal de Pharmacie du Midi [5 citas] |
Montpellier (Francia) |
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Journal de Pharmacie et de Chimie [8 citas] |
París (Francia) |
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La Unión Literaria |
Madrid |
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The Pharmaceutical Journal and Transactions |
Londres (Gran Bretaña) |
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Répertoire du Progrès Médical [3 citas] |
Marsella (Francia) |
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Repertorio Médico. Periódico mensual que publica la Sociedad de Emulación de Barcelona [2 citas] |
Barcelona |
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Repertorium für die Pharmacie |
Munich (Alemania) |
Destacadas a la cabeza de todas figuran los Annalen der Chemie und Pharmacie con siete menciones, y con ocho el Journal de Pharmacie et de Chimie, a cierta distancia y con cinco tenemos el Journal de Pharmacie du Midi. Cuatro de estas revistas son alemanas, cinco –quizás seis- son de origen francés y sólo una de ellas es inglesa, lo que nos confirma del poderío científico germánico y galo en la mayor parte de la pasada centuria. Por los enunciados de las mismas, vemos que dominaban las de contenido médico-farmacéutico, de todas formas no faltaban tampoco las de química.
Publicidad
Conviene matizar enseguida que ésta no tiene nada que ver con lo que en la actualidad estamos acostumbrados a ver en las revistas profesionales de medicina o de farmacia; al contrario, el contenido de la misma se limita generalmente a informar a los lectores de las nuevas publicaciones profesionales que salen al mercado.
Efectivamente, al margen de proseguir con la información de los vaivenes económicos de la Sociedad Médica General de Socorros Mutuos, las cubiertas de varios números se aprovechan para insertar ‘Anuncios’ o ‘Bibliografía’ con las últimas novedades editoriales españolas y extranjeras.
Dejando claro que mencionamos tan sólo la publicidad bibliográfica que aparece en las cubiertas que conocemos, así como que algunas obras se citan en más de un ejemplar, de la muestra de 32 referencias espigadas, cinco son revistas y el resto obras de ciencia. Por los títulos vemos como en su mayor parte van recomendadas a los profesores de farmacia, tanto de esta disciplina como de las auxiliares.
Si en los periódicos hay un cierto equilibrio entre los editados en España o en el extranjero, con ventaja de aquéllos tres a dos; en los 27 libros anotados nos encontraremos que, aunque las ediciones en castellano dominan 17 a 10 frente a las francesas, buena parte de aquéllas son meras traducciones del francés.
Queda clara una vez más la hegemonía científica del país vecino, así como la excelente información bibliográfica que en todo momento tuvo Carlos Mallaina, y lo actualizada y extensa biblioteca profesional que debió de formar a lo largo de toda su carrera farmacéutica. Resulta sorprendente el altísimo nivel de la documentación científica que, por aquellos años en que todavía no se había alcanzado el ecuador del siglo XIX, atesoraban estos buenos profesores en las villas burgalesas de Briviesca y de Belorado.
En resumen pues, que se nos presenta el Mensual… como un adelantado en cuanto a la difusión en España de las modernas corrientes de pensamiento europeas. Como una suerte de vehículo transmisor de las más actuales investigaciones de los principales científicos europeos, e incluso del elevado peso específico de los artículos técnicos, en comparación con los dedicados a los asuntos domésticos de la farmacia de la época, mucho menos abundantes y, evidentemente, más cortos. Y todo, lo repetimos una vez más, hecho a expensas de unos modestos boticarios que, apartados de los principales centros académicos, desde la lejanía de dos pequeños pueblos burgaleses, Belorado y Briviesca, e impreso en la capital de la misma provincia, sacaban con puntualidad y a costa sin duda de ímprobos esfuerzos económicos e intelectuales, este Mensual Farmacéutico, pionero, no sólo en la prensa profesional de esta rama de la sanidad, sino asimismo en lo que hace a transmitir en España los nuevos hallazgos de la ciencia europea.
Próximo a celebrarse el 170 aniversario del nacimiento de la primera revista española exclusivamente farmacéutica, pensamos que ha llegado ya el momento de plantearse una reedición facsímil de la misma. Ya lo hemos repetido en diversas ocasiones, pero siempre predicando en desierto.
Apéndice. Listado alfabético de autores del Mensual Farmacético
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Autor |
Localidad /Profesión |
Publicación |
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Abad y González |
Burgo de Osma Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(11) |
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Beziers (Francia) Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 2(2) |
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Boisenot |
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Mensual Farmacéutico, 2(3) |
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Bonjean, Jh. |
Chambery (Francia) Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(2) |
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París Químico, agrónomo |
Mensual Farmacéutico, 1(1) Mensual Farmacéutico, 1(2) Mensual Farmacéutico, 1(3) Mensual Farmacéutico, 1(4) |
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C.A. |
Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 2(1) |
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C.M., L. |
León |
Mensual Farmacéutico, 1(6) |
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Londres Químico |
Mensual Farmacéutico, 1(9) |
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Madrid Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(9) |
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Canat |
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Mensual Farmacéutico, 2(3) |
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Santiago de Compostela Médico, botánico |
Mensual Farmacéutico, 2(2) |
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Cádiz Médico |
Mensual Farmacéutico, 1(3) |
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Madrid Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(9) Mensual Farmacéutico, 1(10) |
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Davallon |
Lyon (Francia) Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 2(3) |
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Francia Farmacéutico, químico |
Mensual Farmacéutico, 1(1) Mensual Farmacéutico, 1(2) Mensual Farmacéutico, 1(3) Mensual Farmacéutico, 1(4) |
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Vichy (Francia) |
Mensual Farmacéutico, 1(12) |
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Toulouse (Francia) Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(7) Mensual Farmacéutico, 1(10) Mensual Farmacéutico, 1(11) |
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Francia Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 2(2) |
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Barcelona Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(7) Mensual Farmacéutico, 1(9) Mensual Farmacéutico, 1(10) |
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Wiesbaden (Alemania) Químico |
Mensual Farmacéutico, 1(10) Mensual Farmacéutico, 1(11) Mensual Farmacéutico, 1(12) |
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García Luna |
Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(9) |
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Frankfurt (Alemania) Naturalista, filósofo |
Mensual Farmacéutico, 1(12) |
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Francia Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 2(2) |
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Montpellier (Francia) Químico |
Mensual Farmacéutico, 2(1) |
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|
París (Francia) Químico |
Mensual Farmacéutico, 2(3) |
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Gran Bretaña Químico |
Mensual Farmacéutico, 2(2) |
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Haidlen, J. |
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Mensual Farmacéutico, 1(10) Mensual Farmacéutico, 1(11) Mensual Farmacéutico, 1(12) |
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París (Francia) Químico |
Mensual Farmacéutico, 1(8) |
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Jiménez, José |
San Fernando (Cádiz) Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(12) |
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Kohnke, Otto |
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Mensual Farmacéutico, 1(11) |
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Toro (Zamora) Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 2(1) |
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Teruel Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(11) |
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Giessen (Alemania) Químico |
Mensual Farmacéutico, 1(5) Mensual Farmacéutico, 1(6) Mensual Farmacéutico, 1(6) Mensual Farmacéutico, 1(7) Mensual Farmacéutico, 1(8) Mensual Farmacéutico, 1(9) Mensual Farmacéutico, 1(10) Mensual Farmacéutico, 2(1) Mensual Farmacéutico, 2(2) Mensual Farmacéutico, 2(3) |
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Málaga Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(4) Mensual Farmacéutico, 1(5) Mensual Farmacéutico, 1(12) |
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San Petersburgo (Rusia) Químico |
Mensual Farmacéutico, 1(1) Mensual Farmacéutico, 1(12) |
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M.C., J. |
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Mensual Farmacéutico, 1(5) |
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Mallaina y Gómez, Carlos |
Briviesca (Burgos) Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(1) Mensual Farmacéutico, 1(2) Mensual Farmacéutico, 1(3) Mensual Farmacéutico, 1(4) Mensual Farmacéutico, 1(5) Mensual Farmacéutico, 1(6) Mensual Farmacéutico, 1(7) Mensual Farmacéutico, 1(8) Mensual Farmacéutico, 1(9) Mensual Farmacéutico, 1(9) Mensual Farmacéutico, 1(11) Mensual Farmacéutico, 1(12) Mensual Farmacéutico, 2(1) Mensual Farmacéutico, 2(1) Mensual Farmacéutico, 2(2) Mensual Farmacéutico, 2(2) Mensual Farmacéutico, 2(3) |
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Mallaina y Gómez, Florentino |
Briviesca (Burgos) Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(5) Mensual Farmacéutico, 2(1) Mensual Farmacéutico, 2(1) Mensual Farmacéutico, 2(3) |
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Francia Químico |
Mensual Farmacéutico, 1(3) |
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Madrid Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(9) |
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Mata Castro, Juan de |
Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(7) |
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Francia Farmacéutico, médico |
Mensual Farmacéutico, 1(7) |
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Alemania Farmacéutico, químico |
Mensual Farmacéutico, 2(3) |
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Mosander |
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Mensual Farmacéutico, 1(12) |
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Alemania Médico, botánico |
Mensual Farmacéutico, 1(12) |
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Francia Médico |
Mensual Farmacéutico, 1(7) Mensual Farmacéutico, 2(2) |
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Francia Químico, físico |
Mensual Farmacéutico, 2(2) |
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Erlangen (Alemania) Físico y químico |
Mensual Farmacéutico, 1(8)
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Francia Químico, agrónomo |
Mensual Farmacéutico, 2(2)
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Sáez, Cándido |
Puentelarreina (Navarra) Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 2(1)
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París (Francia) Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(9) Mensual Farmacéutico, 2(2) Mensual Farmacéutico, 2(2) |
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Glasgow (Gran Bretaña) Físico |
Mensual Farmacéutico, 2(2) |
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Alberique (Valencia) Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(7) |
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Zaragoza Médico |
Mensual Farmacéutico, 1(8) |
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Salamanca Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(5) Mensual Farmacéutico, 2(1) |
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Francia Farmacéutico, médico |
Mensual Farmacéutico, 2(2) Mensual Farmacéutico, 2(3) |
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Munich (Alemania) Químico |
Mensual Farmacéutico, 1(10) |
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Alemania Químico, médico |
Mensual Farmacéutico, 1(10) |
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Barcelona Farmacéutico |
Mensual Farmacéutico, 1(6) |
[1] José María de Jaime Lorén y Álvaro Ruiz Ovejero. Carlos Mallaina y Gómez. Briviesca, 1817-1885. Fundador de la primera revista farmacéutica española y autor de la primera Historia de la Farmacia. Valencia: José Mª de Jaime Lorén, 1994.
[2] Carlos Mallaina. “Farmacia científica (Conclusión)”. El Restaurador Farmacéutico, 2(18): 241. Madrid, 1846.
[3] Manuel Martínez-Añibarro y Rives. Intento de un diccionario biográfico y bibliográfico de autores de la provincia de Burgos. Madrid: Imp. Manuel Tello, 1889.
[4] Carlos Mallaina. “Farmacia científica (Conclusión)”. El Restaurador Farmacéutico, 2(18): 241. Madrid, 1846 (cf. pág. 519).
[5] Luis Siboni y Ángel Bellogín. Perfiles y semblanzas profesionales ó siluetas y bocetos del natural de distinguidos farmacéuticos contemporáneos : un boticario y varios farmacéuticos. Barcelona: Pedro Ortega, 1888 (cf. pág. 520).
[6] Luis Siboni y Ángel Bellogín. Perfiles y semblanzas profesionales ó siluetas y bocetos del natural de distinguidos farmacéuticos contemporáneos : un boticario y varios farmacéuticos. Barcelona: Pedro Ortega, 1888 (cf. pág. 520).
[8] Rafael Roldán Guerrero. Diccionario biográfico y bibliográfico y autores farmacéuticos españoles, 4: 714. Madrid: IMPHOE, 1976; también Manuel Martínez-Añibarro y Rives. Intento de un diccionario biográfico y bibliográfico de autores de la provincia de Burgos. Madrid: Imp. Manuel Tello, 1889 (cf. pág. 539).
[9] Manuel Martínez-Añibarro y Rives. Intento de un diccionario biográfico y bibliográfico de autores de la provincia de Burgos. Madrid: Imp. Manuel Tello, 1889 (cf. págs. 410-412).
[10] Seguramente hijo de Mateo Francisco Audouard (1776-1856), médico especializado en enfermedades infecciosas.
[11] Jean Baptiste Boussingault (1802-1887), profesor universitario, investigó sobre la física y la química en relación con la agricultura, fisiología vegetal y economía rural.
[12] Frederick Crace Calvert (1819-1873), estudió en Francia, ejerció como profesor en Mánchester; investigó sobre anilina y colorantes derivados de la hulla, aleaciones de metales y tanino y ácido tánico de las fibras textiles.
[13] Pedro Calvo Asensio (1821-1863), de origen vallisoletano, afincado en Madrid, reconocido por sus abundantes creaciones literarias, así como por su talante liberal que le hizo militar en el partido progresista.
[14] Miguel Colmeiro y Penido (1816-1901), natural de Santiago de Compostela; introdujo en España las doctrinas de De Candolle, cuando imperaba en absoluto el sistema de Linneo. Prolífico autor de temas científico-literarios.
[15] Juan José Cortina y Pérez (n. 1829), natural de Jerez de la Frontera; el mismo año de terminar los estudios de Medicina prestó su apoyo en la epidemia de cólera de Jerez y Cádiz, por lo que se le concedieron las cruces de Epidemias y de Isabel la Católica. Fundador de la Sociedad Española de Hidrología Médica.
[17] Jean-Baptiste Dumas (1800-1884), farmacéutico, político y catedrático de Química; autor de la teoría de las sustituciones, descubridor de la oxamida, investigó sobre el alcohol amílico y sobre diversas ramas de la Química orgánica.
[18] Maxime Durand Fardel (1815-1894), nacido en París; formado como médico, fue una autoridad en Hidrología médica, fundador de la Sociedad de Hidrología Médica de París; ejerció hasta su muerte en el Balneario de Vichy y escribió textos hoy clásicos en la materia.
[19] Edouard Filhol (1814-1883), profesor en las Facultades de Medicina y de Ciencias de Toulouse, fundó el Museo de Historia Natural de Tolulouse y escribió sobre Química y aguas medicinales.
[21] Raimundo Fors Cornet (1791-1859), escritor y catedrático de Farmacia experimental en Barcelona.
[22] Carl Remigius Fresenius (1818-1897), nacido en Frankfurt, comenzó sus trabajos químicos en el laboratorio de Liebig, con posterioridad ejerció como profesor de Fisiología y Tecnología en Wiesbaden; trabajó sobre el análisis de cuerpos inorgánicos.
[23] Lazarus Geiger (1829–1870), nacido en Frankfurt, filósofo y filólogo que colaboró con el movimiento naturalista alemán casando las doctrinas de Schopenhauer y las científicas de Darwin y Mayer.
[24] Amédée Gelis (1815-1882), farmacéutico, descubridor del ácido tetratiónico, trabajó en la serie tiónica, el prusiato de potasa, los sulfocarbonatos, etc. Asiduo colaborador de Fordos y de Pelouze, preparó con éste el ácido butírico.
[25] Charles Frederic Gerhardt (1816-1856), nacido en Estrasburgo; ejerció como profesor de Química en las Universidades de Montepellier, París y Estrasburgo, en 1852 descubrió los ácidos orgánicos anhidros, sustituyó la teoría dualística de Berzelius por la de los tipos, y sentó las bases del nuevo sistema de notación y de formulación atómica.
[26] Theodore (Nicolas) Gobley (1811-1876), profesor en la Escuela de Farmacia de París, especializado en el estudio de los lípidos, inventó una especie de diómetro para comprobar el grado de pureza de los aceites de oliva; experimentó en huevos de aves y peces, sobre el cerebro humano, las materias grasas de la sangre venosa y de la bilis, aguas medicinales, etc.
[27] William Gregory (1803-1858), profesor de Química en las Universidades de Aberdeen y Edimburgo, trabajó también en el laboratorio de Liebig y escribió varios tratados de Química.
[28] Etienne Ossian Henry (1798–1873), profesor de Química en la Escuela de Farmacia de París, ideó un procedimiento para obtener a gran escala sulfato de quinina, calomelanos al vapor, la dosificación del nitrógeno en volumen, etc., prolífico autor de temas químico-médicos.
[31] Justus von Liebig (1803-1873), estudio con Humbold y Gay-Lussac; fue profesor de Química en Giessen, donde fundó un importantísimo laboratorio en el que se perfeccionaron los métodos de análisis en Química orgánica; se le considera uno de los grandes químicos de la historia.
[35] José Martín de León y Mesa (1788-1865), catedrático de Botánica e Historia Natural en la Facultad de Farmacia de Madrid, de la que fue decano.
[36] Louis Miahle (1807-1886), dedicó sus estudios a la formulación química, funciones de digestión, asimilación y oxidación orgánica, las pepsinas, y otras cuestiones de fisiología y terapéutica como la influencia de las albúminas, el ácido carbónico y los ácidos orgánicos en la economía animal.
[37] Karl Friedrich Mohr (1806-1879), sus investigaciones fueron de gran importancia en la Química, como la introducción de nuevos métodos y de aparatos de análisis.
[38] Christian Gottfried Daniel Nees von Esenbeck (1776-1858), profesor de Botánica en las Universidades de Erlangen (1818), Bonn (1819) y Berlín (1848); en 1816 entra a formar parte de la Academia Leopoldina, que presidió desde 1818 hasta su muerte.
[39] Mateo José Buenaventura Orfila (1787-1853), nacido en Mahón, fue catedrático de la Universidad de París; se especializó en la investigación química de venenos, morfina, hicroclorato de barita, ácido arsenioso, etc.; fueron célebres sus tratados de Toxicología.
[40] Henri Victor Regnault (1810-1878), preparador químico de Gay-Lussac a quien sucedió en la cátedra; perfeccionó el instrumental de laboratorio, estudió la compresión de los gases y vapores, la velocidad del sonido y la mecánica del calor; también trabajó asuntos químicos.
[41] Edgar Hugo Emil Reinsch (1809-1884), profesor de Agricultura en Erlangen, autor de numerosas obras de Química, Agricultura y Fisiología; célebre por la reacción de su nombre, en la que el ácido arsenioso en ácido clorhídrico es reducido por el cobre, sobre el que se forma una capa de compuesto de cobre y arsénico.
[42] Jules Reiset (1818-1896), estudió la composición de la leche, granos alimenticios, investigó la formación de estercoleros, la destilación de la remolacha, etc.
[43] Eugène Soubeiran (1797-1859), jefe de los servicios farmacéuticos del Hospital de la Pitié-Salpêtrière; a él se debe el descubrimiento del cloroformo.
[44] William Thomson (1824-1907), barón de Kelvin; estudió en el laboratorio parisino de Regnault, desde 1846 se encargó de la cátedra de Filosofía Natural de la Universidad de Glasgow; investigó sobre el calor, electricidad, magnetismo, etc.
[45] Francisco Valero y Mira (1790-post. 1849), publicó algunos artículos en el Restaurador Farmacéutico.
[46] Antonio Vieta y Sala (n. 1809), nacido en Mataró y afincado en Zaragoza, con una visión adelantada de la asistencia psiquiátrica, sobre lo que publicó varios trabajos.
[47] Juan José Villar y Macías (1820-1897), catedrático de Química y prolífico escritor de temas profesionales.
[48] Julien-Joseph Virey (1775-1846), autor de varios tratados de Farmacia y de numerosos artículos publicados en revistas científicas. Se ocupó de cuestiones filosófico-científicas de la Fisiología y de la Medicina, así como relativas a la teoría y metodología de las Ciencias Naturales.
[49] August Vogel (1817-1889), hijo del filósofo y pedagogo del mismo nombre, fue profesor de Química agrícola en la Universidad de Munich; se le debe la reacción, que lleva su nombre, del reconocimiento del óxido de carbono en el aire, fundándose en su comportamiento espectroscópico.
