“A letra de médico, ojo de boticario”
(Refrán castellano)
“Y el boticario es forzoso que sea latino, que sepa la filosofía y el arte nobilísimo de componer los remedios; y en él está depositada toda la legalidad de la medicina y todo el arte y sciencia”
(Quevedo: Perinola al Doctor Juan Pérez Montalbán)
“Un tío mío, hermano de mi padre, era boticario, pero tan redomado que, haciendo un día testamento, ordenaba que le diesen sepultura en una redoma para verderse por droga …”(A. Enríquez Gómez: “Vida azarosa de don Gregorio Guadaña”)
Todo empezó hace ahora casi treinta años. Terminadas las licenciaturas en Ciencias Biológicas y en Farmacia, ya con 23 años de edad, era cuestión de pensar en aterrizar en el mundo laboral. Así, mientras cumplía el obligatorio servicio militar mis padres se dedicaban por toda Valencia a buscar para su primogénito un sitio donde poder abrir una farmacia.
